Desde el puerto de San Juan de La Arena o desde el de Avilés, se puede llegar a esta hermosa isla, conocida por la gente de la zona por la riqueza de sus fondos, incluso por la comunidad de gaviotas que en ella habitan que saben bien dónde alimentarse. Condicionada la visibilidad por estar entre dos rías, merece la pena conocer estos fondos, por su gran diversidad de especies, por el paisaje lleno de formaciones rocosas y por la cantidad de esponjas de grandes dimensiones, al ser esta una zona con mucha materia en suspensión. Es habitual encontrarse con bancos de peces de rompiente que se pasean a nuestro alrededor. Se puede bucear por todas sus caras, buscando siempre el resguardo de corrientes y viento, y sin sobrepasar los 25 metros de profundidad.