Es una inmersión sencilla en la que nos sumergimos en un arenal a poca profundidad y en la que no superaremos los 20 metros de profundidad. Podemos seguir las paredes del acantilado, observando toda la vida marina característica, pero también, gracias a los fondos de arena, podemos ver otro tipo de especies como son rayas y peces planos. Además es habitual ver algún banco de peces. Si seguimos rumbo 20º, cruzamos el arenal y llegaremos a la Ciudad Perdida.