Zonas de arena, zonas de roca, arcos naturales y cuevas, todo esto nos espera en los acantilados de San Emeterio. Sin sobrepasar los 16 metros de profundidad, aunque condicionados a realizar constantes subidas y bajadas debido a la orografía del fondo, encontraremos gran diversidad de vida. En esta inmersión, si las condiciones del mar lo permiten, podemos atravesar el acantilado por medio de una cueva que comunica las dos ensenadas, solo apto para buceadores experimentados. En el interior de la cueva es fácil encontrar crustáceos.